Pasé mi vida entre andenes.

Pasé mi vida entre andenes.

13 nov. 2013

Volví a sonreír.

Primero entra en tu vida, él deja que entres en la suya, más tarde se va metiendo poco a poco en tu cabeza sin poder notar el dolor, entonces te aíslas de todo tu alrededor, vives a rachas y mueres a diario, siempre está ahí, o estaba, sonríes porque está, o te obliga a sonreír porque te ha absorbido y ahora está dentro de ti controlando todos tus movimientos. Lloras sin motivos, te inventas los motivos de esas lágrimas, sufres sin saberlo, te dice la verdad mintiendo, y te lo sigues creyendo. Le defiendes aun sabiendo de su locura, se acerca cada vez más a ti, te pregunta, respondes y así continuamente, recuerda todos y cada uno de los momentos al milímetro contigo, te extrañas, pero no le das la más mínima importancia, incluso te hace ilusión que lo haga, te llegas a enfadar incluso si no te habla un día. Te pone en contra de gente a la que tú quieres e intentas dejar de quererles sólo porque lo ha dicho él, te creas una barrera de defensa que no podía cumplir, te transmite su agresión inocente que tanto le caracteriza. Él vive su vida dentro de ti, te acaricia desde sus palabras y ya no puedes hacer nada para evitarlo, de un día para otro te alejan de él, te ha dejado vacía, empiezas a desintoxicarte a medida que las agujas del reloj ya no las mueve esa persona, sientes soledad, silencio, miedo, tienes a muchas personas alrededor pero solo una dentro de ti, piensas que todo está en contra tuya, que tus pasos van a contracorriente, no quieres saber nada de nadie aunque les necesites más que nunca, no concibes nada porque él te ha estado controlando dos años enteros. Pasa el tiempo, vuelves a tu vida sin ahogos, haces planes, vuelves a sonreír, todo parece ir bien, el instituto poco a poco también se va olvidando del daño que me ha causado, tus amigas y alguna profesora te han ayudado a salir de él, te quieres un poco más, parece todo olvidado y cuando todo se ha acabado quiere volver a empezar, empieza el nuevo curso y vuelve a aparecer en uno de esos aulas donde evalúan en Septiembre, donde me daba clase él, el mismo aula donde me estuve encerrada todo ese tiempo. Aparece y me sonríe, vuelvo a saborear las lágrimas amargas del pasado, pero ya no soy esa niña controlable e inocente que él esperaba, ya me había hecho valer, ya puedo con esto yo sola e intento romper aquella historia. Volver a contarla de nuevo, volver a recordar todo aquello y que nadie se acordara, que las personas que trabajan allí se quedaran pálidas al saber lo que pasó, se enfadaran ante la penosa situación, pero ninguno de los altos cargos hizo ni hace nada para que no volviera a verle más y que se borrara de mi vida y de mi camino de una vez por todas. Ahí sigue, aunque yo no siga, y seguirá persiguiendo lo que yo nunca volveré a buscar.