Pasé mi vida entre andenes.

Pasé mi vida entre andenes.

3 nov. 2014

Nadie estuvo, ni siquiera tú.

Caí sola, de nuevo, sin nadie que me salvase del precipicio, sin nadie que me dijese que merecía la pena quedarse, sin apenas un suspiro de vida entrecortada, sin nadie que abrazase la respiración del último aliento, sin nadie, no, no había nadie, nadie con quien volar ni nadie que dirigiese la caída.
Volví a las andadas, y nadie estuvo ahí, nada consiguió que no regresara a mí, nadie me dijo que estaba mejor aquí, rodeada de todos, de nadie, porque en realidad estoy sola, como siempre, cayendo y levantándome porque no existen manos suficientes que te levanten si tú no eres capaz de hacerlo, y a veces nadie es un montón de gente.
Ni siquiera tú estabas cuando nadie me venía a buscar, cuando nadie me llamaba a la puerta, cuando de nadie recibía un mensaje, cuando cerraba la puerta y la música era mi única salvación.
Nadie estuvo, ni siquiera tú.