Pasé mi vida entre andenes.

Pasé mi vida entre andenes.

31 dic. 2011

GRACIAS #MAREAVERDE

Gracias a toda esa gente que he conocido en este 2011, y que estoy segura que no saldrán al pasar este último día. Gracias por hacerme creer que un mundo nuevo es posible y que los imposibles hay que dejarlos aparcados al otro lado de la acera, gracias a la #mareaverde por estos meses tan intensos y emocionantes que hemos pasado, por ese cariño en momentos en los que decíamos que no podíamos hacer más, y por esas personas que han seguido animándonos hasta pringándonos de pintura verde en la cara y en las manos, globos al cielo y sonrisas llenas de amor. Gracias por los vídeos, por las canciones, por los abrazos, por el esfuerzo, por la dedicación, por la valentía, por la lucha y sobre todo, gracias por no rendiros. Gracias porque me habéis enseñado a ser fuerte, a no rendirme y a aprender de los errores. Gracias a tod@s por ser PÚBLICA.

 

26 dic. 2011

Super protegida por tu propia conciencia.

Mi conciencia apenas me dejaba asomarme por la mirilla de la puerta para que no fuese libre de saber lo que sucedía ahí fuera, me tenía tan super protegida que había conseguido que me evadiera completamente de la realidad que me ataba de pies y manos, sólo mi fuerza era capaz de hacerme inteligente. Tan sólo escuchaba programas basura a todo volumen que venían la casa de la vecina del 1º B que se la veía interesada por la vida de los demás antes de preocuparse de la suya misma.
Mi mente no me dejaba ni salir a respirar un minuto, incluso ni recordar mi infancia en aquel columpio del pueblo al que quería ir después de comer en un tarde de verano.
Recuerdo la vez en que me susurraron al oído que con esta cabeza me comería el mundo, pero a esa edad, no era consciente de todo lo que conllevaba aquello.
Ahora, hay veces en las que me siento acorralada y confundida al no saberlo todo o por querer saber mi futuro de una manera exacta, como el resultado de una ecuación; pero a la vez emocionada de poder improvisar y llevarme sorpresas en este mundo del que nadie sabe nada.
La única conclusión a la que he conseguido llegar es que el secreto de la vida está guardado en un cajón el cual no se puede abrir porque la llave fue destruida por aquellos que nos hacen sufrir y nos quitan nuestro derecho a expresarnos, a pensar, a dar ideas, sólo porque a ellos no les interesa.

3 dic. 2011

Es una ruleta que gira y gira y no da marcha atrás.

 Y no, no quieres que pase, cada año te haces una promesa, pero nunca la cumples. Has decidido que vas a vivir la vida a tu manera, pero sabes que los demás no se pueden adaptar a tu mundo, que eres tú, tú y solamente tú, metida dentro de esa horrible situación que se repite año tras año. Y, sí, cuando estaba a tu lado, cuando dedicaba las veinticuatro horas del día a ti te sentías llena , no te faltaba nada más. Y al cabo de tres años, tres años en los que fuiste como una madre, pasó lo que llevabas intentado evitar pensar cada día, se fue, pero, a pesar de la promesa que te hizo, se fue sin deja huella, se fue y te dejó hundida como si nada hubiera pasado, como si una estrella se hubiera apagado al cabo de miles de años. Y ahí, en esos momentos, es cuando te das cuenta de que nada había sido como pensaste.
Y lo peor de todo es que lo prometiste, prometiste no volver a aferrarte tanto a alguien, pero es que, por más que lo intentas, te resulta imposible. Dentro de un año, tan sólo un año, todo se esfumará, pero esta vez será diferente, ahora te toca a ti, ahora serás tú la que te vayas, y no lo podrás soportar, ya no te levantarás a la hora de siempre para preparar la mochila y salir corriendo para no llegar tarde a clase, no podrás sentirte arropada por los que siempre estuvieron a tu lado que ya no estarán, no podrás preguntarle a tu cómplice profesor en días de aburrimiento que si puedes ir al servicio, sólo para que te dedique una sonrisa, no podrás reírte a carcajadas con la compañera de la izquierda porque nunca entendería la locura de esos días, ya no podrás salir al recreo y quedarte en el rincón más recóndito en un día malo y quieras estar sola. No podrás volver a entrar en ese sitio que te hizo persona. Lo echarás de menos y ya no podrás dar marcha atrás.