Pasé mi vida entre andenes.

Pasé mi vida entre andenes.

31 dic. 2013

Feliz 2014.

El 2013 se ha llevado todos mis recuerdos, me ha robado mi pasado y mi infancia. Se ha quedado con mis cuadernos pintados en el margen, y mis libros de texto del instituto. Éste ha sido un año de despedidas y nuevas amistades, de cerrar puertas y personas, de darme cuenta quién sigue ahí y quién se fue hace tiempo. Este año me ha hecho darme cuenta de que ni una persona merece ni la más mínima lágrima que salga de mis ojos, he aprendido a dar un paso adelante sin olvidar de donde vengo. El 2013 ha sido un año amargo con final dulce, espero que el 2014 siga endulzando mi vida, y que a pesar de que la rutina se haya roto, espero que sigamos todos juntos por mucho tiempo...

13 nov. 2013

Volví a sonreír.

Primero entra en tu vida, él deja que entres en la suya, más tarde se va metiendo poco a poco en tu cabeza sin poder notar el dolor, entonces te aíslas de todo tu alrededor, vives a rachas y mueres a diario, siempre está ahí, o estaba, sonríes porque está, o te obliga a sonreír porque te ha absorbido y ahora está dentro de ti controlando todos tus movimientos. Lloras sin motivos, te inventas los motivos de esas lágrimas, sufres sin saberlo, te dice la verdad mintiendo, y te lo sigues creyendo. Le defiendes aun sabiendo de su locura, se acerca cada vez más a ti, te pregunta, respondes y así continuamente, recuerda todos y cada uno de los momentos al milímetro contigo, te extrañas, pero no le das la más mínima importancia, incluso te hace ilusión que lo haga, te llegas a enfadar incluso si no te habla un día. Te pone en contra de gente a la que tú quieres e intentas dejar de quererles sólo porque lo ha dicho él, te creas una barrera de defensa que no podía cumplir, te transmite su agresión inocente que tanto le caracteriza. Él vive su vida dentro de ti, te acaricia desde sus palabras y ya no puedes hacer nada para evitarlo, de un día para otro te alejan de él, te ha dejado vacía, empiezas a desintoxicarte a medida que las agujas del reloj ya no las mueve esa persona, sientes soledad, silencio, miedo, tienes a muchas personas alrededor pero solo una dentro de ti, piensas que todo está en contra tuya, que tus pasos van a contracorriente, no quieres saber nada de nadie aunque les necesites más que nunca, no concibes nada porque él te ha estado controlando dos años enteros. Pasa el tiempo, vuelves a tu vida sin ahogos, haces planes, vuelves a sonreír, todo parece ir bien, el instituto poco a poco también se va olvidando del daño que me ha causado, tus amigas y alguna profesora te han ayudado a salir de él, te quieres un poco más, parece todo olvidado y cuando todo se ha acabado quiere volver a empezar, empieza el nuevo curso y vuelve a aparecer en uno de esos aulas donde evalúan en Septiembre, donde me daba clase él, el mismo aula donde me estuve encerrada todo ese tiempo. Aparece y me sonríe, vuelvo a saborear las lágrimas amargas del pasado, pero ya no soy esa niña controlable e inocente que él esperaba, ya me había hecho valer, ya puedo con esto yo sola e intento romper aquella historia. Volver a contarla de nuevo, volver a recordar todo aquello y que nadie se acordara, que las personas que trabajan allí se quedaran pálidas al saber lo que pasó, se enfadaran ante la penosa situación, pero ninguno de los altos cargos hizo ni hace nada para que no volviera a verle más y que se borrara de mi vida y de mi camino de una vez por todas. Ahí sigue, aunque yo no siga, y seguirá persiguiendo lo que yo nunca volveré a buscar.

28 oct. 2013

El sabor de tu sonrisa.

Dime a qué sabe tu sonrisa si cuando me da por mirarla el filo de mis párpados dejan de existir, dime que una mirada puede cambiar mi rutina, o si los besos amargos de despedida tienen que existir a la fuerza. Dime que no me voy a perder ninguno de los entresijos de tu cuerpo, ni que tus poesías pertenecen a otra persona. Dime que no te vas a ir y me bastará con eso.

15 oct. 2013

Aquel profesor.

Era principio de curso, como cada año, estaba medio sentada en mi pupitre de mi nueva clase, con los mismos de siempre y los bostezos del comienzo de la rutina. Las paredes descorchaban momentos pasados, las grietas parecían heridas de guerra de alumnos que se dejaron la piel aquí dentro, y goteras que representaban las despedidas de cada año.
De repente alguien llamó a la puerta, no presté mucha atención a aquel hombre que se asomaba por el filo de la misma. Llevaba una camiseta verde con un mensaje escrito y unas ideas a la espalda, el pelo con alguna que otra cana simbolizando recuerdos, los cigarros de su cajetilla de Fortuna desgastados, esos que nos explicaban la importancia del reloj y del paso de los años, las yemas de los dedos manchados de tiza que pintaban, cada día que pasaba, amaneceres en nuestras legañas, los ojos con el brillante sabor dulce de saber enseñar y sobretodo muchas cosas y experiencias que aportarnos.
El año prometía, pero sobre todo si en esa clase estaba aquel profesor. En aquel pequeño aula del fondo del pasillo más largo del instituto, aula donde pasaríamos nuestros últimos momentos, donde se forjarían nuestros mejores recuerdos, sonrisas y estudios, donde cerrábamos una etapa muy importante. Aquel profesor hablaba de que escribir nos serviría para no escondernos, para remover el mundo, para cambiarlo; hablaba también de la cooperación, de la amistad, pero principalmente del respeto. A día de hoy, sigue en mis días aunque no me corrija exámenes ni me aparte las lágrimas de los ojos cuando era necesario llorar, que un día dices adiós y al día siguiente vuelves a cruzarte con esa persona si el destino lo decide así.

24 sept. 2013

Para poder sentir-te.

Hablo de escribir para olvidar, de guardar pequeños secretos en pequeños recuerdos que se van a disolver con el paso del tiempo, entre el humo del olvido, entre copas, entre pasado.
Hablo de eso que se llama deshojar palabras entre líneas cuando estás a punto de cambiar tu rutina, de volver a pasar otra vez por lo mismo, de pasar por la vida sin hacer ruido, de cerrar puertas y a la vez de abrir otras, hablo de cantar a escondidas y no poderlas terminar los versos por los recuerdos que te traen, por las despedidas, por los abrazos rotos en acuerdos...
Hablo de escribir para poder sentir-te. Para aprender de tu geografía a oscuras, si me dejas, para petrificar momentos y para poder desenvolverme entre nuestras sábanas desechas tras la estampida.
Hablo de escribir para no esconderme, para remover el mundo, para cambiarlo. Hablo de eso que muy pocos quieren saber, de lo inhóspito, de lo diferente y marginado.
Escribo para mi, para ti, para vosotros, y por vosotros.

16 sept. 2013

Una declaración de autoayuda.

Y te das cuenta de las veces que no has llegado a entender las cosas, de las veces que te has pegado contra las paredes sintiendo decepción, autoayuda, de sentir que te falta algo cuando en realidad lo tenías todo; te das cuentas de que lo que antes era negro, ahora es un pasado ahogado que apenas duele, y que lo que antes buscabas y has encontrado ha ido calando poco a poco sin ser consciente de ello. Me he dado cuenta de las personas que realmente valen la pena, las que me han dejado por el camino, y las que me quedan por descubrir; me sigo dando cuenta de que hay gente, mucha gente, mi gente, que me quieren muchísimo como nunca pensaba que era, que las amistades de toda la vida no siempre sobreviven y que las nuevas se pueden estancar también. Cuando empiezas cada año, recoges los apuntes, revuelves la habitación y descubres tu colección de puntas de los lápices con los que coloreabas en el colegio y te entra pena, tú misma dices que eres feliz porque has cerrado dos de las etapas más importantes de tu vida, pero en realidad estás deseando volver a comenzar de nuevo por el principio. Y de repente suena una canción en 'aleatorio' que te recuerda todo aquello que viviste y que no vas a volver a vivir, ahí es cuando los cuadernos se rompen y la tinta destiñe todo nuestro bonito, y añorado pasado.

6 sept. 2013

Tras el deshielo.

Si la realidad nos pone frenos,
si el pintalabios se gasta a besos,
y si las nubes nos dejan perdernos
y desatas las promesas del recuerdo.

Me prometiste quedarte un día más
en mi edredón tras el deshielo.
Me prometiste no huir una vez más
y destruir este 'quiero y no puedo'.

Tus manos encendieron mi pecho al amanecer
mis ganas, tu pelo, nuestros sueños de papel.
Quisiste poner una excusa para no perderme
entre las historias que me enseñaron a crecer.

Y si me da por contar las gotas de sudor
que se desplegaban por mi habitación,
y si me da por morderte la clavícula
hasta deshacerte los huesos del calor.

Y si me da por contarte mis historias
pídeme entrar en mis memorias.
y si me da por cantar a estas horas
pídeme que sea a deshoras.




20 ago. 2013

Por un chasquido de tus dedos.

Cantaba una de mis canciones preferidas, cuando de repente, un chasquido de unos dedos me interrumpía, y las cuerdas desafinaban, en ese mismo momento, los acordes descorchaban el cava fresquito que escondí aquel día para un momento de éstos. El silencio fue el sonido perfecto después de aquello, y las sábanas emitían palabras de esas que solo tú y yo sabíamos. En ese mismo instante se me viene una fecha a la cabeza, no sé muy bien por qué, o sí, el caso es que me di la vuelta y me plantaste un beso sin decir nada, te miré a los ojos e hicimos la revolución. Entonces en esos minutos escribí miles de historias, pero todas hablaban de ti, de mi y de un 'te quiero'.

17 jun. 2013

Poesías en ruinas.

Tal vez la vida escondió nuestros recuerdos,
los versos, los besos, esos abrazos cuerdos,
las palabras que acabaron rotas en acuerdos,
fumando los pasos, las promesas que fueron.

Bebiéndonos a besos en mi cuarto
testigo de sudores, de polvos de infarto.
Me desnudaste de dudas escupiendo en un vaso
medio lleno y acabó en otro fracaso.

No te confundas el pasado no es presente,
el tiempo reconoció que era cuestión de meses,
de despedidas, de puntos y aparte, de gente,
las excusas son sólo de los que pierden.

Llegará el día en que el silencio se haga rutina
y entonces no quedarán ni poesías en ruinas,
tachones de versos que surgieron entre espinas
sobre folios en madrugadas cargadas de anfetaminas.

Mis historias en sueños, tus caderas,
consiguieron desatarme los días en vela
escuchando las letras de canciones en cadena
bajo tu edredón en noches de luna llena.

23 may. 2013

No te dejes abatir.

No te dejes abatir por el eventual infortunio
ya que tu corazón no te entra en el pecho,
tu sonrisa es como un albo plenilunio
y la invitación a la vida te ronda al acecho.

Abandona en el umbral la mustia desazón
para abrirte paso al claror del nuevo día:
un tropiezo no debe oscurecer tu razón,
pues tienes mil motivos para el ardor y la alegría.

En tu interior anida el futuro que se vislumbra,
un mañana de retos, promesas y felicidad:
lo presiento en tus palabras, que nos deslumbran.

Atrás quedarán las lágrimas, los breves pesares
que forjan tu espíritu, tu carácter, tu vitalidad;
que solo refleje tu mirada el azul y verde de tus mares.

Poema escrito por mi padre: Miguel Ángel Mesa Bouzas.
Dedicada a mi.

22 may. 2013

Se fueron.

Las ganas de inventar y una tiza al cielo marcarán la frontera de mi razón. Lo sé porque muchos ya se fueron y hoy sigo sus pasos al caminar. Y aquí tú y yo, sólo quedamos los buenos. Nadie nos enseña donde parar.

17 may. 2013

DISCURSO GRADUACIÓN 2012-2013

Hoy se acaba una etapa de la vida donde hemos aprendido a crecer, a madurar, a llenarnos de ideas, hemos aprendido quizá, a ser libres. Ahora le toca a cada uno emprender un nuevo camino, cuando empieza nuestro verdadero trayecto que hemos ido tejiendo durante todo este tiempo atrás. Hemos pasado buenos momentos, nos han castigado por reírnos a carcajadas en clase, por contarle al de al lado todos los detalles de cada fin de semana que pasaba, hemos pasado del maldito lunes al bendito viernes entre estas cuatro paredes todos juntos, o todos los veranos de colegio que deseabas que acabasen para volver a verlos, hemos puesto motes a docenas y cuántos exámenes habremos gritado en bajo, y llorado de rabia al no conseguir lo que esperábamos; algunos, incluso, encontraron aquí su primer amor, pero también hemos pasado malos momentos en los que siempre hemos tenido a alguien al lado que nos tendiera la mano, esas personas que nadie de nosotros ha elegido, que han estado ahí simplemente por casualidad, unos se han marchado, otros sencillamente están ahí, pero realmente pasan desapercibidos, están también los que ignoran tus lágrimas y te juran su amistad, y por último están los que nunca se han separado de ti, con los que discutías día sí y día también, con los que te llenabas de orgullo y jurabas no volver a hablarles, y nos pasábamos días, incluso meses sin saber pedir perdón, esos eran los que te sacaban una sonrisa sin pedir nada a cambio, o los que te daban un abrazo cuando sabían que lo necesitabas, esos que cuando salgas de aquí cogerán tu mano y nunca la soltarán, pero todos y cada uno de ellos, con sus virtudes y sus defectos, construyen cada pieza del puzzle que sirve para seguir hacia delante.
Aún recuerdo esa pregunta que todos los años nos hacían de pequeños: ¿Qué quieres ser de mayor? Y decíamos… Cantante, futbolista, astronauta, millonaria… y lo mejor de todo esto era la ilusión con la que lo decíamos, ahora contestamos como si esto se acabara aquí, todavía hay mucho tiempo para todo esto, nada termina en una simple calificación o por tener un mal día porque, no nos equivoquemos, el esfuerzo no se mide en una simple nota; y, desde luego que hay que tener en cuenta la situación en la que estamos viviendo ahora, pero de lo que estoy segura es de que las personas que nos han traído hasta aquí no nos van a robar nuestro propio futuro, yo, me quedo con el esfuerzo que hemos puesto en conseguir esas metas que nos proponíamos desde que éramos pequeños. Y ahora es cuando te das cuenta de que todo esto empieza, de verdad, en cuestión de meses, y que cada uno seguirá su camino más acertado, tal vez el destino o la casualidad nos vuelva a juntar de nuevo, quién sabe, el mundo es un pañuelo ¿no?, un día dices adiós y al día siguiente una nueva sonrisa te vuelve a sorprender.
Por otra parte quiero dar las gracias a todos los profesores y profesoras que están aquí, los que no han podido venir, y los que se han ido por distintos motivos, los que están ahí arriba pero aún siguen con nosotros y se han dejado la piel por abrirnos un futuro mejor, por no dudar un momento en ayudarnos tanto profesional, como personalmente. Cuántas veces habremos pensado que os merecéis más de una medalla por psicólogos de adolescentes o padres y madres adoptivos de lo pesados que nos ponemos algunos con nuestras tonterías que se nos pasan por la cabeza a esta edad y por las veces que hemos conseguido levantarnos y continuar gracias a unas simples palabras; gracias por enseñarnos a ver la vida desde otra perspectiva, por formarnos, por darnos la oportunidad de absorber todas vuestras experiencias, gracias por enseñarnos a sacar la x de la ecuación, o por conseguir que los idiomas y viajes nos hayan hecho abrir más la mente y las posibilidades, gracias por enseñarnos vuestro pasado para así poder mirar al futuro, gracias por hacer de la ciencia algo mágico y preciso y de las letras algo esencial y enriquecedor en la vida, gracias a la filosofía por enseñarnos las diferentes perspectivas de la realidad y a la historia por hacernos aprender que después de las derrotas nos podemos levantar, gracias en definitiva a todos vosotros por hacernos abrir los ojos y decirnos que soñar es posible si te empeñas en conseguirlo, y que lo imposible solo tarda un poco más.
Aquí acaba nuestro trayecto pero empieza otro diferente que nos invitará a abrir las puertas del mañana, y cerramos unas a las que les debemos todo nuestro pasado y que les dejamos a otros muchos para que vuestras manos ensuciadas de tiza continúen pintando amaneceres en sus legañas y que la ceniza de algunos de vuestros cigarros les expliquen la importancia del reloj y del paso de los años.
Nunca olvidéis que cada uno de vosotros ha colaborado en la construcción de un futuro mejor para cada uno de nosotras y nosotros y que irnos significa que hemos superado todos y cada uno de los retos que nos ha puesto la vida aquí dentro y que fuera vamos a seguir cumpliendo. Gracias.

1 may. 2013

Llegué tarde a tus historias.

Nos dijimos adiós demasiado rápido y sin pensar
en las huellas sobre el papel garabateado de cristal.
Fue demasiado bonito para no poderse acabar,
me enseñaste una canción y no pude dejar de llorar.

Tal vez llegué tarde a tus historias y te decepcioné
aun cuidando las palabras derrotando las murallas
que me impusiste cuando terminaste de romper
el pasado de un tirón y no supe decir 'no te vayas'.

Es demasiado tarde para cambiar y volver a comenzar
No supe despedirme de la rutina, no pude escapar
y te aprendí a valorar cuando te empezabas a marchar
y escuchaba tus letras y mis recuerdos se querían escapar.

El tiempo mata a las agujas del reloj y no las recompone,
ni siquiera pude acostumbrarme ni una vez a no tenerte.
no me pude imaginar firmando un punto y final, no sé,
quizá mañana me arrepienta de no haber podido evitar perderte.

Y tú sabes bien, que yo no quise que esto fuese así,
pero fallé, maldigo el momento en que me alejé de ti,
sin saberlo, sin darme cuenta de que te veía partir,
de mi vida caducada si no te veo abrazada a mi.

24 abr. 2013

Felices 25.

¿Sabes? Nunca creí en los 'para siempre' hasta que apareciste tú, tu voz, tu tacto, tu olor, tus ganas. Le diste un giro de 180º al rumbo que me había propuesto, pero, que le den a los planes si nosotros podemos vivir improvisando nuestros pasos. 25 mañanas, amaneceres abrazados, 25 velas llenas de deseos por cumplir, 25 besos, abrazos y reconciliaciones de nada, 25 años y los que nos quedan por cumplir de la mano. Pero, qué importa la edad, si lo que importa es cumplir promesas juntos, sueños y planes de futuro que volarán sin pensarlo. No te rindas a la primera de cambio, no dejes que nadie te diga lo que tienes que cumplir, piensa, valórate, salta, canta y baila si es necesario, porque tú y yo sabemos que te encanta. Métete debajo del edredón y dime al oído que no me vas a soltar. Quiero cumplir canas y arrugas junto a ti, si te dejas. Con cariño, tu cosa.

21 abr. 2013

Un recuerdo sin razón.

Es inútil, parece mentira que todo lo que hemos vivido haya quedado en un recuerdo sin razón, que las promesas se hayan hundido porque no tenían donde apoyarse, que tu amor por esto nunca ha llegado a cuajar, y que lo que ha poco que ha quedado no se ha molestado ni siquiera en respetar al tiempo ni al destino. A veces hay que dejar los principios de lado si es por las personas que te importan, si es que de verdad te importan, que la decepción, aunque parezca mentira, duele, que las personas no lo entienden si no han pisado una de tus clases, si no han sido capaces de valorarte como yo lo he hecho, y por eso me duele, y me quema. Y la decepción se hace mayor si te vas sin más, sin decir adiós siquiera.

El principio de un final.

Dicen que si sueñas con una persona es porque ésta se acostó pensando en ti, todas esas tonterías que te crees por miedo a pensar que ese maldito día decidió desaparecer de tu vida sin más, rompiendo las promesas que nunca os hicisteis, esa ilusión que muerde finales cuando ya han dado las fichas por perdidas, cuando el móvil ya nunca se enciende con tu nombre en la pantalla, cuando las velas que tú misma encendiste donaron su luz a la intemperie y me dejaron a oscuras. Pero aquí me esperan demasiadas canciones para contar nuestro pasado, tú ya te rendiste, yo sigo en las andadas de no poder olvidarte, de querer volver a verte una vez más, de intentar quitarte la venda y me mires, y me cuentes cómo te ha ido todo este tiempo, para que no vuelvas a irte.

18 abr. 2013

No me dio tiempo.

Cambiaste de sentido al tiempo al ser consciente de las dimensiones de Madrid. Fuiste capaz de cambiar miles de corazones que ahora están bajo tus huellas, quisiste que la rutina te obligase a cambiar, y el destino así lo hizo, tal vez acertó, quién sabe. No has cambiado, sigues siendo la misma de siempre con tus "por qué's" y tus idas y venidas. Te mereces que escriba hojas y hojas sobre ti, sobre nuestra historia, porque hay que contarla. No me dio tiempo, y mira que te busqué, pero te vi yéndote demasiado rápido, no fue suficiente, quizá no estuve ahí del todo y me fumé las pocas ganas que me quedaban para volver a intentarlo una vez más. Quiero que tus ojos azules sigan intactos en las aulas, y que tus manos ensuciadas de tiza continúen pintando amaneceres entre nuestras legañas; que tu voz sea un recuerdo que nunca se acabe, y que el olvido no apueste siempre y gane la partida; que la distancia nos dé una oportunidad más y que el cielo nos señale el momento exacto en que volvamos a vernos; que tus cigarros me expliquen la importancia del reloj y del paso de los años, que fluyen como el viento entre tu pelo, o más rápido aún; que te busque, que me hundas cuando te despides, que no me dejes tintar las lágrimas de negro, por el rimel, y te vuelvas a ir.

6 abr. 2013

El destino no ha decidido aún.

Otra vez me he levantado pensando en tu media sonrisa, manías, qué sé yo, recordando que toda la noche has estado en mis aventuras de mentira, pero eso ya no es novedad, es el cielo, que me pierde, o tus ojos  tintados de tiza. Y, no dices nada, pero lo piensas, lo sientes y guardas tus palabras en versos que nadie leerá, donde fluyes como un río frío por tu espalda cansada de escalofríos en vano. Escribo punto y aparte y vuelves a renacer, pero esta vez en tu lado reservado de mi cama. El destino había decidido que debíamos cumplir un margen de seguridad, pero lo vencimos después de todos esos años esperando algo que nunca llegaba, y sí, siempre dices que te vas a ir pero siempre acabas quedándote. Y volvemos a escalar el pasado contando los besos que nunca nos dimos, presos del miedo a saber qué pasaría si esto se convirtiera en algo más, si me odiaras al quererme. Detesto las despedidas, los cambios, los recuerdos que ahogan y los silencios que acaban en preguntas sin respuesta, odiaré tener que darte un último abrazo y que esto se termine sin haber empezado. La distancia apuesta demasiado fuerte y ganará la partida, pero siempre quedarás en mis líneas escondido.

2 abr. 2013

Apuntábamos promesas.

Parece que todo esto fuese ayer
cuando confundimos un lápiz y un papel,
cuando pintábamos promesas en la pared
y arriesgábamos sin miedo a perder.

Todo acaba, se cierra otra etapa más,
y entonces supimos que quedábamos detrás,
no pudimos aguantar las ganas de llorar
por ellos, por despedirnos, por cambiar.

Nadie dijo que fuera fácil eso de crecer
reinventamos los motivos para no volver
a vernos, a recordar un viejo amanecer
en el que nuestro objetivo era vencer.

Apuntábamos promesas en el margen
de esas que nuestros profesores saben,
diciendo adiós a las broncas en clase,
retando al reloj para que el tiempo no pasase.

Cada uno seguirá su camino más acertado,
y sólo el destino sabrá quitar el candado,
de nuestras vidas y de nuestro pasado
anclado en retos ahora superados.

Nadie dijo que fuera fácil eso de crecer
reinventamos los motivos para no volver
a vernos, a recordar un viejo amanecer
en el que nuestro objetivo era vencer.

17 mar. 2013

Mis ahogos de cada noche.

Viniste desafiando las fronteras
a empezar de cero sin promesas,
dijiste que era una etapa pasajera
y rompiste mi foto de la cartera.

Yo no quise que la razón me volviese cuerda,
procuré que el orgullo rompiese las barreras
y sé que arrepentirse, ahora, no vale la pena
pero dile al reloj que nos devuelva lo que era.

Y no me vengas con falsas esperanzas,
y no camines si no sabes dónde vas a pisar
sabes bien lo que pierdes, cuando crees que ganas
nadie dijo que fuera fácil, sólo me queda imaginar.

Que me desato en ahogos cada noche,
que la almohada conoce el derroche
de lágrimas pintadas de color cobre,
ensuciadas de tus pueriles decepciones.

Intentaré borrar tus decisiones de mi agenda,
vaciaré de eternos recuerdos mi maleta
y derrocaré a la despedida, para que no parezca
que nos han roto, que ya nada queda.

11 mar. 2013

El final de tu viaje.

Nada queda implícito en un papel si no escribes los cambios que te trajeron hasta aquí, esas canciones que creíamos que las habían compuesto para tu propia historia. El final de tu viaje sólo es el principio de tus sueños empañados de decepciones y caricias invisibles que esfumaron ya hace tiempo.

8 mar. 2013

Tu orden de desahucio en mi vida.

El tiempo decidió llevarte con él,
el ayer me dejó sola ante el olvido,
me dio motivos para dejarme caer
y no arrepentirme de haber huido.

Me dejaste con mil motivos entre acordes
forjaste tus palabras en un folio con los bordes
escritos para despojarme de tu orden
de desahucio en mi vida entre guiones.

Pronuncié las vocales de tu nombre,
la i y la a de una despedida sin colores,
se rompieron las promesas entre pisotones
de la gente que me robaba tus olores.

Por qué te empeñas en romper el pasado,
tanto cuesta reconstruir las piezas del daño
que nos hizo el maldito invierno atado
a los recuerdos que nos han quedado.

Aún recuerdo tu carta perfumada un febrero
de esos que añoro, de esos que aún espero
en mi cama desde que te sueño
desde que te echo de menos.


Pronuncié las vocales de tu nombre,
la i y la a de una despedida sin colores,
se rompieron las promesas entre pisotones
de la gente que me robaba tus olores.


4 mar. 2013

Un 'adiós' a tiempo.

No fui capaz de decir adiós a tiempo,
no pude despedirme del pasado adverso
a pesar de mis ganas de desaparecer
me podía el miedo a crecer.

Me hundí en un vaso lleno de recuerdos,
de rostros difuminados que se fueron con el tiempo,
de idioteces de adolescente que se adormecieron
bajo las sábanas de un pretérito imperfecto.

Y déjame, suéltame, no me pienso despedir,
si una vez, el destino decidió traerme aquí,
si la casualidad me cuenta que un ayer
me ofreció estas cuatro paredes.

Pero llegaron las lágrimas, los abrazos y caí,
no supe valorar a las personas que perdí.
Conté los minutos que quedaban para salir
de la rutina que encerraba un porvenir.

La catástrofe llegaba el último mes,
abdicaron las huellas, se perdieron las promesas
de papel que pronunciaron al revés
y nos emborrachamos con copas de JB.

Y déjame, suéltame, no me pienso despedir,
si una vez, el destino decidió traerme aquí,
si la casualidad me cuenta que un ayer
me ofreció estas cuatro paredes.

20 ene. 2013

Amanezco, que no es poco.

Desaparecí de lo cierto, a pesar de las hostias que recibí por escribir, para sentir. Intenté que fluyeran mis palabras por tus acordes y caí, como tantos que se fueron.
Soñé que todo era un cuento, y amanezco, que no es poco tras pesadillas que volvieron después de todo este tiempo ocultándolas, mientras cantas sin contar las horas que nos robó el tiempo.
Supongo que es demasiado fácil reír por no llorar, aguantar a las personas que te dan falsas esperanzas con un "volveré, quizá", pero sentí demasiadas puñaladas con hielo en mi cama, mientras la sangre de mis lágrimas corría por la almohada, al menos ella me entendía, una vez más sin contar que ya no estás.
Ojalá fuese capaz de olvidarme por un minuto del mundo, para escribir y gastar tinta a costa de todos los que estáis ahí fuera. Busco respuestas sin preguntas y tengo demasiadas preguntas sin respuestas, busco puntos y aparte que nunca me dieron la espalda, busco promesas que no se esfumen y lágrimas de verdad. Aquí, más de uno vive sin pensar en un final, como animales salvajes, ¿para qué, para olvidar? Estoy cansada de decir que arrepentirse no vale de nada, que las palabras se pierden por el camino. Si ya te has ido no vuelvas, dijiste que nunca te irías y, ya ves, ya no estás, cómo pasa el tiempo, desconocido de nuestra historia, y quién sabe, tal vez desaparezca y no me volváis a ver por esta tierra, por este papel que se me atraganta.

14 ene. 2013

Un enero caprichoso.


En cuanto aparezcas por la puerta diré yo
Quítate la ropa que esta noche es de los dos
Se acercan despacio unas ganas de sudor
Pendientes de deshacer lazos de algodón.

Ven, apresúrate despacio a mi sillón
Échale un pulso a los botones de mi camisón,
Pinta recuerdos en mi espalda con jabón,
Inicia el momento de hacer de uno, dos.

Mírame a los ojos, si eres capaz,
Ahora que te tengo no hay vuelta atrás
Elegiste conmigo, burlar a la soledad
Pendiente de si era experta en eso de amar.

No creo en amuletos ni en tesoros perdidos,
Pero sí en detalles que se fueron mientras vivimos
En un sombrero que mendigó por amor,
Al vernos a los dos cargados de pasión.

Los horóscopos se quedan en el principio,
En un enero caprichoso de ser el primero
En la lista de espera para el primer beso
Que llegaba un veinte con un “te quiero”.

Mírame a los ojos, si eres capaz,
Ahora que te tengo no hay vuelta atrás
Elegiste conmigo, burlar a la soledad
Pendiente de si era experta en eso de amar.

10 ene. 2013

Sin fronteras, sin distancia.

Te fuiste y nunca supe dedicar
mi tiempo en buscarte como un animal
y un salvaje recuerdo supo hacerme llorar
y escribí mis razones para salirte a buscar.

Olvidé aquel grito en falso de papel
que hundió mi conciencia al saber
que en unos meses vas a volver,
que se harán eternos, tal vez.

Cargué mi rifle y empecé a disparar
a la gente que decía "ya vendrá",
levanté piedras y fronteras hasta el mar
y sonó nuestra canción y eché a volar.

Maldita distancia, desparece de una vez
cómo pasa el tiempo, y yo sin saber
contar al revés para encontrarte,
cómo has cambiado, tú también.

Los kilómetros juegan a ganar,
y nos perdemos en el juego por trazar
el camino de regreso al hogar
donde creciste, para soñar.

 Cargué mi rifle y empecé a disparar
a la gente que decía "ya vendrá",
levanté piedras y fronteras hasta el mar
y sonó nuestra canción y eché a volar.

Viví sin querer.

No puedo vivir sin querer,
vivir por vivir,
escribir para sentir.

No soy capaz de sobrevivir
sin sufrir, sin pedir
un abrazo sutil.

Y llévate lo olvidado a tu cuarto
enterrado en un recuerdo feliz.
Inventaste tu pasado infestado de retratos
falsos del destino que te obligaba a vivir.

Cúlpame por ser así,
pero no me cambies,
al menos las promesas cumplí

Escupe las cartas de tu porvenir
que evitaste por miedo a sufrir.

Y llévate lo olvidado a tu cuarto
enterrado en un recuerdo feliz.
Inventaste tu pasado infestado de retratos
falsos del destino que te obligaba a vivir.

Guarda las promesas más amargas
en tu almohada empapada de tontas lágrimas.

Y di adiós, será mejor.

Y llévate lo olvidado a tu cuarto
enterrado en un recuerdo feliz.
Inventaste tu pasado infestado de retratos
falsos del destino que te obligaba a vivir.