Pasé mi vida entre andenes.

Pasé mi vida entre andenes.

18 jun. 2011

Discurso 4º E.S.O

Emprendes un camino dentro de este mundo lleno de posibilidades, pero también de dificultades que debemos afrontar día a día, una de las primeras etapas consiste en recorren el trayecto del instituto. En él te cruzas con personas, unas más importantes que otras, pero te das cuenta de que aun así cada una te han aportado algo que nunca dejarás escapar. Muchas veces te paras a pensar en si, incluso la persona con la que no te hablabas o simplemente no te llevabas bien te ha marcado, y efectivamente te dabas cuenta de que ella era la pieza del puzle que te faltaba por terminar.
Tras cuatro años eres consciente de todo lo que has vivido junto a gente que tú no has elegido para compartir esta etapa tan bonita pero tan difícil de tu vida, todos aquellos sentimientos que experimentas, amor, pavo, depresión y al minuto felicidad, y ellos siempre han estado ahí cuando más lo has necesitado.
Poco a poco ves que el tiempo pasa y que hay personas que te rodean que deciden marcharse por el motivo que sea, y crees que el mundo se te cae encima y que no puedes hacer nada para impedirlo, pero este curso me ha enseñado a ser fuerte, a guardar todos mis recuerdos, pero también a vivir al límite y a empezar a despegar para llegar a conseguir mi meta, por mucho que me cueste dejar todo atrás.
Tan sólo nos quedan dos años de esfuerzo máximo para intentar que nuestro futuro sea el mejor posible. Ahora sólo nos queda aprovechar y disfrutar de lo que dentro de un tiempo añoraremos. Para terminar, me gustaría dar las gracias a cada uno de los profesores que nos han dado el empujoncito final para que diésemos todo de sí y para alcanzar nuestra nota deseada. También agradecer todas esas veces que hemos estado de bajón y habéis perdido vuestro tiempo en escucharnos y en darnos consejos para intentar que nos fuera mejor. Nunca olvidéis que cada uno de vosotros habéis colaborado en construirnos un futuro mejor. Gracias.

4 jun. 2011

Que no, que aunque lo intente no te recordaré. . .

Cuando rompes el vaso más preciado
o estropeas los momentos más esperados
te percatas de lo que está pasando,
de que te estás olvidando
aunque no te quieras dar cuenta,
y crees que lo tienes todo
hasta que esa pieza del puzle desaparece,
se desvanece poco a poco
hasta dejarte con una angustia insoportable
que jamás conseguiste calmar del todo,
y que por más que lo intentas
no eres capaz de volver a sentir
lo mismo que hace unos pocos meses.
Y te duele,
porque sabes que a ella le pasaría algo parecido
o al menos eso es lo que piensas. . .
Malditas cosas de la vida
que no te permiten ni recordar apenas el tono de su voz.
Seguiré esperando a que algún día
ilumines de nuevo mis ojos.
Sin derrochar ni una mísera lágrima. . .