Pasé mi vida entre andenes.

Pasé mi vida entre andenes.

24 abr. 2013

Felices 25.

¿Sabes? Nunca creí en los 'para siempre' hasta que apareciste tú, tu voz, tu tacto, tu olor, tus ganas. Le diste un giro de 180º al rumbo que me había propuesto, pero, que le den a los planes si nosotros podemos vivir improvisando nuestros pasos. 25 mañanas, amaneceres abrazados, 25 velas llenas de deseos por cumplir, 25 besos, abrazos y reconciliaciones de nada, 25 años y los que nos quedan por cumplir de la mano. Pero, qué importa la edad, si lo que importa es cumplir promesas juntos, sueños y planes de futuro que volarán sin pensarlo. No te rindas a la primera de cambio, no dejes que nadie te diga lo que tienes que cumplir, piensa, valórate, salta, canta y baila si es necesario, porque tú y yo sabemos que te encanta. Métete debajo del edredón y dime al oído que no me vas a soltar. Quiero cumplir canas y arrugas junto a ti, si te dejas. Con cariño, tu cosa.

21 abr. 2013

Un recuerdo sin razón.

Es inútil, parece mentira que todo lo que hemos vivido haya quedado en un recuerdo sin razón, que las promesas se hayan hundido porque no tenían donde apoyarse, que tu amor por esto nunca ha llegado a cuajar, y que lo que ha poco que ha quedado no se ha molestado ni siquiera en respetar al tiempo ni al destino. A veces hay que dejar los principios de lado si es por las personas que te importan, si es que de verdad te importan, que la decepción, aunque parezca mentira, duele, que las personas no lo entienden si no han pisado una de tus clases, si no han sido capaces de valorarte como yo lo he hecho, y por eso me duele, y me quema. Y la decepción se hace mayor si te vas sin más, sin decir adiós siquiera.

El principio de un final.

Dicen que si sueñas con una persona es porque ésta se acostó pensando en ti, todas esas tonterías que te crees por miedo a pensar que ese maldito día decidió desaparecer de tu vida sin más, rompiendo las promesas que nunca os hicisteis, esa ilusión que muerde finales cuando ya han dado las fichas por perdidas, cuando el móvil ya nunca se enciende con tu nombre en la pantalla, cuando las velas que tú misma encendiste donaron su luz a la intemperie y me dejaron a oscuras. Pero aquí me esperan demasiadas canciones para contar nuestro pasado, tú ya te rendiste, yo sigo en las andadas de no poder olvidarte, de querer volver a verte una vez más, de intentar quitarte la venda y me mires, y me cuentes cómo te ha ido todo este tiempo, para que no vuelvas a irte.

18 abr. 2013

No me dio tiempo.

Cambiaste de sentido al tiempo al ser consciente de las dimensiones de Madrid. Fuiste capaz de cambiar miles de corazones que ahora están bajo tus huellas, quisiste que la rutina te obligase a cambiar, y el destino así lo hizo, tal vez acertó, quién sabe. No has cambiado, sigues siendo la misma de siempre con tus "por qué's" y tus idas y venidas. Te mereces que escriba hojas y hojas sobre ti, sobre nuestra historia, porque hay que contarla. No me dio tiempo, y mira que te busqué, pero te vi yéndote demasiado rápido, no fue suficiente, quizá no estuve ahí del todo y me fumé las pocas ganas que me quedaban para volver a intentarlo una vez más. Quiero que tus ojos azules sigan intactos en las aulas, y que tus manos ensuciadas de tiza continúen pintando amaneceres entre nuestras legañas; que tu voz sea un recuerdo que nunca se acabe, y que el olvido no apueste siempre y gane la partida; que la distancia nos dé una oportunidad más y que el cielo nos señale el momento exacto en que volvamos a vernos; que tus cigarros me expliquen la importancia del reloj y del paso de los años, que fluyen como el viento entre tu pelo, o más rápido aún; que te busque, que me hundas cuando te despides, que no me dejes tintar las lágrimas de negro, por el rimel, y te vuelvas a ir.

6 abr. 2013

El destino no ha decidido aún.

Otra vez me he levantado pensando en tu media sonrisa, manías, qué sé yo, recordando que toda la noche has estado en mis aventuras de mentira, pero eso ya no es novedad, es el cielo, que me pierde, o tus ojos  tintados de tiza. Y, no dices nada, pero lo piensas, lo sientes y guardas tus palabras en versos que nadie leerá, donde fluyes como un río frío por tu espalda cansada de escalofríos en vano. Escribo punto y aparte y vuelves a renacer, pero esta vez en tu lado reservado de mi cama. El destino había decidido que debíamos cumplir un margen de seguridad, pero lo vencimos después de todos esos años esperando algo que nunca llegaba, y sí, siempre dices que te vas a ir pero siempre acabas quedándote. Y volvemos a escalar el pasado contando los besos que nunca nos dimos, presos del miedo a saber qué pasaría si esto se convirtiera en algo más, si me odiaras al quererme. Detesto las despedidas, los cambios, los recuerdos que ahogan y los silencios que acaban en preguntas sin respuesta, odiaré tener que darte un último abrazo y que esto se termine sin haber empezado. La distancia apuesta demasiado fuerte y ganará la partida, pero siempre quedarás en mis líneas escondido.

2 abr. 2013

Apuntábamos promesas.

Parece que todo esto fuese ayer
cuando confundimos un lápiz y un papel,
cuando pintábamos promesas en la pared
y arriesgábamos sin miedo a perder.

Todo acaba, se cierra otra etapa más,
y entonces supimos que quedábamos detrás,
no pudimos aguantar las ganas de llorar
por ellos, por despedirnos, por cambiar.

Nadie dijo que fuera fácil eso de crecer
reinventamos los motivos para no volver
a vernos, a recordar un viejo amanecer
en el que nuestro objetivo era vencer.

Apuntábamos promesas en el margen
de esas que nuestros profesores saben,
diciendo adiós a las broncas en clase,
retando al reloj para que el tiempo no pasase.

Cada uno seguirá su camino más acertado,
y sólo el destino sabrá quitar el candado,
de nuestras vidas y de nuestro pasado
anclado en retos ahora superados.

Nadie dijo que fuera fácil eso de crecer
reinventamos los motivos para no volver
a vernos, a recordar un viejo amanecer
en el que nuestro objetivo era vencer.