Pasé mi vida entre andenes.

Pasé mi vida entre andenes.

16 oct. 2016

Ya ni el viento.

Poco de ti, o mucho, quién sabe lo que necesito. De ti. Siempre. A todas horas. Porque no te puedo tener ni un rato al mes, porque no nos deja el viento, ni el tiempo, ni cientos de segundos en los que te pienso, en los que te sueño, y no quiero dejar de hacerlo. Pero volveré a saberte y cada día mejor, sentiré que nada ha cambiado, porque tú me cuidas como algún día haré yo.
Poco, a veces necesito ese poco del que soy adicta. A veces me basta solo con volver a sentirlo en un sueño hasta que me despierto y ya se convierte en insuficiente. Y ya no valen las excusas,  porque ya me has dado más de lo que te pudiese haber pedido jamás.
Me tendría que valer con amanecer y saber que no te fuiste aunque no tenga a diario ese poquito de ti. Pero casi nunca me vale.
Y ya te vas, y vuelves, y te vas aunque pareces estar siempre cuando acudo a ti. Y eso me salva, me refuerza, y me reinicia cuando tengo ese poco que llega directamente desde ese rojo de tu corazón.

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